Casi me doy por vencido. En la cima de la montaña más alta de todas, estaba mi elfa. En un camino donde al más mínimo tropiezo, se desmoronan rocas que podrían aplastar a cualquier ser viviente sin piedad.
Escalando y escalando, mi fuerza se apocaba cada vez más. Se desvanecía como una niebla en un día de vientos. Mi cuerpo entero sufría cada metro que subía en la montaña para alcanzar a mi amor. Busqué algo de agua en mi cantimplora pero sólo encontré desesperación al darme cuenta de que hace horas que bebí el último sorbo. No he comido en días, sobrevivo por mi temple que sabe muy profundamente que en la cima alguien me está esperando a ser felices por siempre.
Tropecé y con eso, mis esperanzas y mis ganas de seguir luchando fueron arrasadas por el miedo y la tristeza. Quejándome de dolor, suelto unas lágrimas y al ver mi armadura ensangrentada me empiezo a dar lástima yo mismo. ¿Pero qué era lo que hacía? ¡Soy un caballero! ¡Estoy vivo! ¡Debo seguir luchando por mis ideales!
No sé de donde saqué la fuerza pero me puse en pie y con valentía doy mis primeros pasos y recupero mis ganas, ahora sé muy bien que la adversidad no me hará rendirme tan fácil. Justo en el momento, observé con detenimiento una luz que emergía de la montaña. Encontré agua de manantial y volví al paso para llegar donde ella.
Viernes; día de la disertación. Ingrid me miraba como diciendo “ya nos toca, por favor hagamos esto rápido y listo” ¡Ja! ¡No no! ¡Este era el momento para sacar al Chrisbert que tengo en mi interior! La voy a impresionar… a desprenderme de todo para que sepa quien soy yo. No he perdido las esperanzas.
—OK very nice presentation! Ahora les toca a Ingrid y Cristóbal… so guys come here please— nos dice Felipe.
Entonces paso adelante con Ingrid y empiezo a ponerme nervios.o Tengo pánico escénico. Estaba en frente de la clase y todos me veían con sus ojos acosadores a ver si es que decía algo equivocado, esos mismos ojos que tiene un violador, esos ojos de huevo frito que te miran como si estuvieras desnudo, con las presas al aire.
Por otra parte, mi elfa, estaba muy tranquila, parecía disfrutar todo esto, era como un día de playa para ella… sólo le falta una hamaca, un sombrero, una camisa hawaiana y chupar de una piña.
—Now teacher?—le pregunto.
—Start—me asienta con su cabeza.
Empezamos la disertación, mi elfa comienza y mi corazón empieza a latir bien fuerte como si tuviera un martillo hidráulico acá en mi pecho. Hasta que es mi turno, de repente el miedo se va y con mucha confianza empiezo a dirigir la disertación. La personalidad de Chrisbert sale a flote y pasa tan rápido que se cierra con un aplauso de todos. Mi bella elfa me queda mirando con una sonrisa y yo le guiño.
—Fine! Good presentation! Congratulations! Muy bien hecha, me gustó mucho… deberían trabajar otra vez en parejas—
Lo que me propuse era sacar al valiente guerrero que llevaba dentro de mí ¡y lo hice! Quiero que todos sepan lo genial que puedo ser, no es por ser creído pero creo que fui la persona que mejor lo hizo. Las disertaciones estaban muy aburridas, mis compañeros nerviosos y Felipe tenía una cara de seriedad bien larga como si estuviera esperando en la cola de un banco. Hasta que finaliza la presentación del último grupo.
—Thank you very much. Chicos, los felicito por las disertaciones. Me di cuenta de que se han preparado y que son responsables, pero quiero que enfaticen tanto la expresividad como la fluidez oral. Sin embargo, los felicito. Ahora… sé que no es momento de hablarlo, pero sé que tuvieron un problema con la Profesora Lorena—
—¡Buuuuu!—gritó en forma de burla mi amigo Luis y todos se ríen.
—Por favor, chicos, esto es algo bien serio. No debieron salir así como así, el bien es para ustedes. Si es que algún profesor les dice que se queden quiero que lo hagan—
—¡No es justo!—exclama una compañera
—¡No la soportamos más!—
—Este será un tema que se tocará en la Reunión de Profesores. Ustedes saben perfectamente que —susurrando— Lorena es muy exagerada, es bien cuadrada pero no podemos hacer nada… está bien, ya es hora, váyanse a sus casas y no pasen por ningún otro lado… sobre todo tú Luis—dice con humor nuestro querido profe y todos se largan a reír.
—¡Chau profe! ¡Nos vemos!—le digo.
—¡Oh Cristóbal! ¡Espera! Oye ¿has leído el libro no?—
—¡Sí! Me ha ayudado un montón, muchas gracias—
—Cristóbal quiero que tú le pases ese mismo libro a la Profesora Lorena, si quieres sácale fotocopia pero luego se lo pasas a ella ¿ya?—
—Claro profe, bueno me voy ¡hasta luego!—
—Hasta luego, chao—
Luego del colegio me iba a la casa de Luis, al parecer tenía como plan mostrarme a su vecina para que me desenamorara de Ingrid. ¿Qué malo puede salir de ésta? Además, va incrementar mis habilidades sociales.
—¿Cómo es ella?—le pregunto con una sonrisa.
—Ya vas a ver—me hace un guiño.
Llegamos a su casa y me cambio ropa en su habitación que está repleta de pósters con modelos en sostenes y algunas en topless, sólo que sus senos estaban cubiertos con unas calcomanías de caritas felices. Me cambio los zapatos y descubro que debajo de su cama hay más suciedad que el interior de una aspiradora. Había una pelota, una pistola de agua y alcancé ver como tres mangas hentai que estaban “bien guardados” entre el colchón y el somier.
—Cristóbal, mi vecina está aquí abajo, sé avispado por favor—
Bajo y me encuentro con una chica rubia de ojos cafés, vestida con una polera rayada en negro y rosa. Estaba con las manos en los bolsillos con un jeans oscuro bien apretado. Era linda, pero Ingrid le daba mil patadas.
—Cristóbal, ella es Natalia. Natalia, él es Cristóbal—
—¿Qué pasa?—me pregunta ella.
—No nada, nada—le digo algo extrañado.
—¿Así que tú eres Cristóbal? Luis me dijo que jugabas Last Journey—
—Sí me encanta ese juego supongo que a ti también te gusta—
—Me gustan muchas cosas… dentro de ellas Last Journey ¿me das tu nombre de usuario?— y se lo deletreo.
—Espero encontrarte ahí— le digo con una sonrisa.
—Sí también yo— con una mirada de hielo.
—¿Cuál es tu nombre de usuario?—
—Es “Naty-Akuryo”—
—Cuando llegue a la casa te agrego—
—Sí…— menciona sin siquiera mirarme
—¿Tú qué eres en el juego?— me pregunta.
—Soy espadachín y mi habilidad es doble espada ¿y tú?—
—Soy bruja y mi habilidad es extraer puntos vitales por ataque—
Qué rara es esta chica, todo el rato está seria, pareciera que no tiene expresiones ¿Será una mujer-robot? Ahora que me doy cuenta, la miro y hace un ruido cuando masca el maldito chicle. Creo que me voy a enfermar si sigo escuchando ese chirrido.
—¿Quieres chicle? Es de sandía, mi sabor favorito—
—No, no, gracias. Me gusta la frutilla—le digo
—¿Te gusta la frutilla? Que bueno…—
—Sí… muy bueno— secamente le digo sin saber qué tema poner.
—¡Ups! Creo que mi mamá me está llamando, los dejo solitos ¡No quemen la casa!— se va Luis.
Se genera un silencio sepulcral, el ambiente estaba más aburrido que choque de tortugas. La veo de reojo y le alcanzo a ver sus labios, estaban entre rosa y rojo, ¡son muy lindos! ¡Ah pero qué pienso! ¡Mi elfa es la única chica para mí! ¡La única!
—¿Hace cuánto tiempo que vives con él como vecino?—
—Hace dos meses—
—Ah, ya veo. ¿Cómo lo conociste?—
—Intercambiamos juegos—me dijo tratando evitarme el tema.
—¿En cuál colegio estás?—
—Estoy en el tercero medio del Colegio San Isidro—
—Mira tú ¡Yo también estuve ahí!—
—Jejeje—sonreía ella mirando hacia abajo— ¿Por qué eres tan preguntón?— me lanza con una sonrisa burlesca.
—Jejeje—sonreía ella mirando hacia abajo— ¿Por qué eres tan preguntón?— me lanza con una sonrisa burlesca.
—Yo… bueno, soy así…— me empiezo a enrojecer.
No sé por qué, pero la veo más de cerca y ahora me parece mucho más linda ¡Ah Cristóbal!¡Cálmate potro salvaje! ¡Ingrid, mi bella elfa, es la únic—Oye ¿no te gustaría ir a mi casa?— me pregunta Natalia.
—¡Claro! ¿Cómo no?—
—¡Chicos les traje juguito para que tomen!— llega Luis con dos vasos.
—¡Gracias!—coreamos los dos.
Empezaba a creer que era una dama linda hasta que “accidentalmente” derrama su jugo justo en el cierre de mi pantalón. Los dos comienzan a reírse de una forma muy pesada, me sentí humillado... lo único que quedaba era fingir una risa para que pase más inadvertido.
—Oh no mi pantalón— con los ojos a punto de salirme.
—¡Ja ja ja! Que es gracioso tu amigo, Luis—
—Cristóbal es un tipazo—le contesta mi amigo a esa bruja.
—Ya creo que me voy—digo muy molesto.
—¡Oye no! Ven a mi casa. Está justo al lado, será una media hora—
—Ve Cristóbal ve, no pierdes nada… Natalia es una chica genial—
—Bueno voy, pero me cambio de pantalones primero—
Entro al baño de Luis, veo una alfombra blanca y bien felpuda. Me pregunto si será el cadáver del conejo de Trix. Me quito los pantalones mancillados por el jugo, gentileza de la vecina de Luis. Me pongo los del colegio y me voy a la casa de Natalia. Me despido de mi amigo y parto a la casa de al lado, empiezo a sentir incomodidad y me empieza a picar la frente.
—Entra—
—Con permiso… ¿Hay alguien en casa?—
—No. Estoy sola así que no te preocupes. Vayamos a jugar Last Journey—me dijo bien seria.
—¡Bueno!—le respondo con ánimo.
Camino a través de un pasillo, las cortinas de la casa son color crema y el living tiene un sofá de cuero bien grandote, arriba del dintel hay un crucifijo y por ahí unas cuantas fotos de santos. Ingreso a la pieza de Natalia y es muy distinta a las otras partes de la casa. De inmediato me penetra a la nariz un olor que parece perfume de ataúd. Había muchos pósters de grupos ero-guro kei y pensé por un momento que había entrado a la dimensión de las chicas raras. Pero cuando miré que tenía a una iguana de mascota, confirmé efectivamente que estaba en esa dimensión.
—Siéntate, enciende el computador si quieres— indicándome la silla.
—¡A sus órdenes capitana!— le digo de broma esperando a que su cara seria me dé la más mínima sonrisa, pero me devuelve un rostro de escultura olmeca; serio y de piedra. Entonces me volteo a la pantalla del computador y recién comienza a reírse.
—¡Ja ja ja ja! Afirmativo mi cabo—me responde ella y me doy cuenta de que su silla tiene unas cuerdas atadas y no evito preguntarle.
—Oye… ¿por qué la silla tiene unas cuerdas atadas en el respaldo y en las patas? Je je, ¿por qué?—
—Me gustan las cuerdas, también me gusta imaginarme que me están atando, bue… pero que yo ate a la silla es un arte psicológico, te explico, me gusta estar aquí en el compu y las cuerdas representan que me tenga que quedar acá prisionera de forma voluntaria. Yo no estoy atada, pero cuando me siento aquí, si lo estoy. ¿Entiendes verdad?— con una cara de fascinación por su discurso.
—Aaahh…. sí, sí entiendo… … … … … bien psicológico… — le respondo.
—¿A ti te gusta que te aten los brazos y piernas? —
—No, no me gusta. Pero sí me gustaría a veces atarle a Luis una soga en el cuello. Hay veces en que dice puras idioteces que me avergüenzan—
—Amo las fotografías de hombres atados. Como que veo sumisión y sensibilidad en ellos ¡Jeje! Mira ya se inició Windows… dale clic en Last Journey—
—Amo las fotografías de hombres atados. Como que veo sumisión y sensibilidad en ellos ¡Jeje! Mira ya se inició Windows… dale clic en Last Journey—
—¿Con cuál vamos a jugar? ¿Con tu user o con el mío?—
—Con el tuyo… quiero que me agregues ¡Oh! ¿Quieres postre?— con una mirada fría y seria.
—Sí, claro, muy amable— le doy una sonrisa como agradecimiento.
Me meto a Last Journey, tecleo mi nombre de usuario y contraseña. Comienzo a jugar y avanzando un poco en experiencia, luego veo que Natalia me trae un postre ¿Será helado? ¿O será una gelatina?
—Toma aquí tienes, lo hice recién— y ella se sonroja un poco.
—¡Gracias!—
Me acerco un poco, y no lo podía creer… ¡Era berenjena! No esperaba a que me comiera la berenjena ¿Verdad? Ella me quedaba mirando y podía ver en sus ojos un brillo que ansiaba una respuesta como “Uy que rico”, miré bien el posillo intentando y queriendo creer que era una gelatina de cereza pero volví a confirmar el horror al sentir su archi-reconocido hedor a verdura que sabe a diablos. Antes las amaba, ahora no.
—¿Es berenjena?— le pregunto como si se tratara de una broma.
—¡Sí! ¡A mí me gusta comerla de postre!— con una sonrisa bien grande toma la cuchara y me saca un poco y se lleva un trozo al paladar.
—¡Ja ja ja! ¿Me estás bromeando?—
—¡No! ¡En serio! ¡Es mi postre favorito! Espera yo también me traeré un posillo de rica berenjena—
¿Qué hago? ¡¿Qué hago?! Estoy atrapado, no le puedo rechazar la berenjena… recién la estoy conociendo y no quiero ser pesado. A ver mejor la pruebo, concentración mental… la berenjena no debe ser tan mala… voy a fingir que es el mejor alimento… a ver… concentración… ¡¡Puaj!! ¡No me resultó! Hay que ser un iluminado para soportar el sabor de esta cosa. No, no puedo. Tendré que rechazar ésto.
—¿Te gustó Cristóbal?— me lo dice con una sonrisa.
—Em… ¿no tienes helado o un juguito? Es que la berenjena a mí me causa… me causa malestar estomacal, desde muy niño que yo, bueno, eso me pasa con la berenjena ¿me entiendes?—
—¡¿Qué no te gustó?! ¡Dímelo! ¿Para qué te haces tanto problema?—
Su rostro se desfiguró y su alegría se transformó en algo entre molestia y tristeza, se puso más roja que un tomate y luego comenzó a volverse muy nerviosa. Yo no sabía que hacer.
—¡Natalia! ¡Cálmate! Si quieres me como la berenjena—
—¡NO! ¡Eres cruel! ¡Yo la hice para ti!—
—¡Por favor cálmate!— le tomo del hombro para que se tranquilice.
—¡Eres malo! Solo me voy a calmar si…— se da vuelta de espaldas.
—Dime… tranquilita… eso…—
—Sólo si me invitas al cine la próxima semana—
—¡¿Qué?!—
—¡Sí! ¡Lo que escuchaste! ¿Acaso también vas a rechazar mi invitación?— y su respiración se vuelve agitada.
—¡Sí! Bueno… está bien— le respondo impactado.
—¡Je je! Bueno y ahora cómete el postre—
Si un chico lee Ésto, que tome mi consejo, nunca, pero nunca le rechaces la comida a una mujer. No le rebatas pero nada. SÓlo calla y come. En fin, me comí eso e invité a una chica extraterrestre al cine. Tomé mis cosas y me fui a la casa. Fue uno de los días más raros de toda mi vida.
Para olvidarme un poco de Naty “la loca”, prendí el computador e inicié Last Journey, me encontré con mi princesa elfa y comencé hablarle de mi tempestuoso día, no podía estar más mal… faltaba que un elefante con alas me hiciera caca encima, menos mal que eso no puede pasar.
—y esa niña extraña se empezó a volver loca— le conté a mi elfita.
—¡Oh pobrecito! Si te tuviera cerca te abrazaría—me dice Ingrid sin saber que soy yo.
—¡Je je! ¡Gracias!—y de repente sale otra ventana de chat en Last Journey y era Natalia. Esto no podía estar pasando.
—¡Hola Cristóbal! ¿Llegaste bien a tu casa? Soy yo, la Naty… Je je—
—Hola Naty, sí… gracias llegué bien…--
—Oye que no se te olvide ir al cine conmigo porque si no te decapito— seriamente en tono de broma.
—Ja ja, no te preocupes, lo tengo anotado en mi agenda cerebral—
—¡Oye Chris! ¿Por qué te demoras tanto en contestar?— mi elfa que con un emoticon de llanto me bombardea.
—Es que hablo con un amigo… pero no importa, cuéntame algo—
¡Oh Dios! ¿Por qué? Natalia no se ve una chica malvada, excepto cuando me derramó jugo en el cierre del pantalón y cuando se puso a llorar como un bebé. Creo conquistar a mi elfa será más difícil de lo que pensaba. Sin duda, con la berenjena y el escándalo... me ha llamado la atención. Natalia e Ingrid... las chicas que más me intrigan de todas las que conozco.
"Los rayos láser no funcionan aquí"


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