Tocan y tocan el timbre. Me pregunto quién será. Otra vez el mismo maldito sonido invade mis oídos justo cuando hago una de las cosas que más me entretiene: hacerme un sándwich. ¡Otra vez el timbre! ¡Ay maldición! ¡Pobre timbre, como grita de dolor el pobre! Si tuviera una pistola lo sacrificaría y se la ofrecería al dios silencio.
—¡Cristóbal! ¡Es Luis! ¡Viene a buscar los juegos!—
—Allá voy… Luis, pero si me los prestaste el martes. Déjame un ratito más con los videojuegos. Por favor—
—En realidad no venía por eso, quédate los juegos. La verdad quería saber si hoy me invitabas al cine, mira sé que estará la Naty… pero estoy algo aburrido ¿Me invitas?—
—¿Quieres que yo te pague la entrada?—le pregunto algo molesto.
—“Pagar la entrada” suena algo rudo. Yo diría “Realizar una transacción monetaria por un texto audiovisual cuya meta es entretener a la audiencia”— me sonríe esperando a que yo le pague el cine.
—Mira Luchito…— le pongo la mano en su hombro—no podré “realizar ninguna transacción monetaria” porque ya pagué una entrada—
—¿A Naty? Aprovechadora… no sé como la gente puede ser tan caradura estos días—
—¡Jajaja! No… no es Naty, le pagué la entrada a Ingrid—le palmoteo la cara.
—¡NOOOO! ¡NOOOO!— empieza a saltar como un mono.
—¡SÍIIIII!—yo también.
—¡NOOOO!—
—Sí…— le digo con una sonrisa.
—¡NOOOO!—otra vez se empieza a descontrolar.
—Ya basta tonto…— le digo con total seriedad.
—¿Ella ya sabe? ¡Felicitaciones hermano!—hacemos nuestro saludo con las manos.
—Jejeje… así que a ella la voy a invitar también. Naty me dijo que invitara a quien yo quisiera. Entonces invito a Ingrid. Supongo que no se molestará— le digo haciéndome el genial.
—¡Qué bien hermano! Pero es una lástima que no me invites, así que… quiero mis videojuegos de vuelta…—
—¡¿Ah?!—
—Claro… me voy a aburrir, los necesito ¡Vamos! ¿Crees que el Play Station se juega solo? ¡No señor! Ahí está en mi casita, quiere que lo toque… que lo toque suave. Lucy es como un Play Station, la diferencia es que Lucy tiene ‘boobies’—
—Nunca cambiarás Luis, jajaja—
—Te diré esto, me gusta Lucy porque es la única chica que ha visto mi verdadero yo. Tú crees que sólo pienso en sexo, pero en realidad pienso en… pienso en, estar con ella, acariciándola… y que ninguna mujer me aprecia tanto como ella. La mayoría me ve como un monstruo, pero sólo estoy hambriento de amor. Las cosas sexuales sirven para distraer… pero no llenan mi vacío. Lo que hace Lucy. Me gustaría acurrucarme en su pecho y sentir su corazón en el silencio. El sexo sin amor es más aburrido que jugar al buscaminas. Es el amor… y Lucy… ella es la única que sabe como soy yo. Es bacán que te conozcan así—
Con todo ese discurso yo quedo silente.
—… … ehm… sí, así es, así es—
—¡SÍIII!—
—Sí, así es Lucho—le palmoteo la espalda.
—¡SÍIII! ¡¡Qué genial es el amor!! Es una experiencia genial…—
Le devuelvo a Luis, los juegos que me prestó, nos despedimos y se va directo a su casa, al parecer se ha vuelto todo un romántico. Algo sexual, pero sí romántico…
—¡Cristóbal! ¡Es Luis! ¡Viene a buscar los juegos!—
—Allá voy… Luis, pero si me los prestaste el martes. Déjame un ratito más con los videojuegos. Por favor—
—En realidad no venía por eso, quédate los juegos. La verdad quería saber si hoy me invitabas al cine, mira sé que estará la Naty… pero estoy algo aburrido ¿Me invitas?—
—¿Quieres que yo te pague la entrada?—le pregunto algo molesto.
—“Pagar la entrada” suena algo rudo. Yo diría “Realizar una transacción monetaria por un texto audiovisual cuya meta es entretener a la audiencia”— me sonríe esperando a que yo le pague el cine.
—Mira Luchito…— le pongo la mano en su hombro—no podré “realizar ninguna transacción monetaria” porque ya pagué una entrada—
—¿A Naty? Aprovechadora… no sé como la gente puede ser tan caradura estos días—
—¡Jajaja! No… no es Naty, le pagué la entrada a Ingrid—le palmoteo la cara.
—¡NOOOO! ¡NOOOO!— empieza a saltar como un mono.
—¡SÍIIIII!—yo también.
—¡NOOOO!—
—Sí…— le digo con una sonrisa.
—¡NOOOO!—otra vez se empieza a descontrolar.
—Ya basta tonto…— le digo con total seriedad.
—¿Ella ya sabe? ¡Felicitaciones hermano!—hacemos nuestro saludo con las manos.
—Jejeje… así que a ella la voy a invitar también. Naty me dijo que invitara a quien yo quisiera. Entonces invito a Ingrid. Supongo que no se molestará— le digo haciéndome el genial.
—¡Qué bien hermano! Pero es una lástima que no me invites, así que… quiero mis videojuegos de vuelta…—
—¡¿Ah?!—
—Claro… me voy a aburrir, los necesito ¡Vamos! ¿Crees que el Play Station se juega solo? ¡No señor! Ahí está en mi casita, quiere que lo toque… que lo toque suave. Lucy es como un Play Station, la diferencia es que Lucy tiene ‘boobies’—
—Nunca cambiarás Luis, jajaja—
—Te diré esto, me gusta Lucy porque es la única chica que ha visto mi verdadero yo. Tú crees que sólo pienso en sexo, pero en realidad pienso en… pienso en, estar con ella, acariciándola… y que ninguna mujer me aprecia tanto como ella. La mayoría me ve como un monstruo, pero sólo estoy hambriento de amor. Las cosas sexuales sirven para distraer… pero no llenan mi vacío. Lo que hace Lucy. Me gustaría acurrucarme en su pecho y sentir su corazón en el silencio. El sexo sin amor es más aburrido que jugar al buscaminas. Es el amor… y Lucy… ella es la única que sabe como soy yo. Es bacán que te conozcan así—
Con todo ese discurso yo quedo silente.
—… … ehm… sí, así es, así es—
—¡SÍIII!—
—Sí, así es Lucho—le palmoteo la espalda.
—¡SÍIII! ¡¡Qué genial es el amor!! Es una experiencia genial…—
Le devuelvo a Luis, los juegos que me prestó, nos despedimos y se va directo a su casa, al parecer se ha vuelto todo un romántico. Algo sexual, pero sí romántico…
El orgulloso caballero limpia su armadura y se despide de mí. Me dice que tiene que buscar a su amor: una vampiresa. Pero no es una vampiresa maligna, al parecer también está en la batalla contra el mal. Ella está muy lejos, tiene que cruzar todo un océano. Le tomará muchos días el viaje. Espero que Sir Lewis siga cultivando risas y lealtad a través de sus viajes. Mis mejores deseos amigo con tu nueva aventura.
Faltan dos horas para ir al cine con Ingrid… y Naty también… así que… que mejor manera de matar el tiempo que… ¡Sí! ¡Lo adivinaron! ¡Last Journey! ¡Mi videojuego favorito! ¡Me quiero casar con este juego! ¡Ah no! Ingrid es lo más genial, es más sexy que Last Journey… aunque no estaría nada mal serle infiel con el juego. Me entretiene mucho.
—¡Hola Cristóbal! ¿Cómo estás?—
—¡Hey! ¿Qué pasa profe? ¿Qué tal?—
—No me digas profe… no estamos en el colegio, tutéame, estamos en confianza. Claro con el debido respeto ¡Jaja!—
—¡Jaja! Está bien. ¿Cómo has estado?—le pregunto a Felipe.
—Yo bien, me he sentido bien últimamente, tengo ganas de aprender muchas cosas. Estaba leyendo un libro “El Arte de Amar”…—
—Lo he visto con la Señorita Lorena, ella cambió el carácter pero de una manera radical ¿Qué le hizo? ¡Cuenta Felipe!—
—Nada… nada… ¡Jaja! Solo la invité a tomar café como colegas, pero nada más… no vayas a pensar mal ¿eh? ¡Jajaja! Ella está casada—
—¿Usted profe…? ¡Perdón! Felipe ¿tienes novia?—
—Eso es algo privado. Te pondré un 3,0 en la próxima prueba ¡Jajá!— cambia de tema— Bromas… este verano me llegan familiares de Argentina—
—Mirá vos ¿te gusta el mate?— haciéndome el gracioso.
—No… me quemo los labios con la bombilla esa. Pero los alfajores son ricos, tendré que soportar a mi sobrina. Cambiando el tema, ¿Me puedes intercambiar pociones? Es que no tengo nada y me debo ir—
—No te preocupes—
Como buen mago, me enseña muchos de sus secretos arcanos y me habla sobre misterios de los cuatro vientos. Maneja la magia de forma maestral, conoce muchas lenguas: desde las órquicas hasta las vampiranas. Sabe como es la sangre de un dragón de hielo y los huevos de un fénix. Tiene conocimiento de todas las plantas y sus propiedades, ha leído billones de libros e enciclopedias. Sé que es un hombre muy culto… pero no es sabio. No sabe aplicar sus conocimientos. Es paradójico que nuestro maestro es el que tenga que aprender más que todos nosotros. Pero sé que él es un tipo decidido y las respuestas a sus preguntas, quizá no las encuentre en su tierra o en su tiempo actual. El mago Grunwald tiene hambre de conocer y vivir aventuras. Nos veremos maestro… nuestros destinos se cruzarán nuevamente.
Felipe cerró su sesión y ahora voy a luchar con unos monstruos. Les gano pero fácilmente, con mis poderosas espadas podría hacer con ellos una parrillada para toda una ciudad. Me aburro, así que con mi avatar decido ir a los primeros lugares en los que estuve con Ingrid.
—Nos volvemos a encontrar…—
—¿Miguel? ¿Qué pasa hombre? ¿Todavía sigues molestándonos?—
—Tú me arrebataste a Ingrid—
—¿De qué hablas? ¡¡Ingrid no es tuya!!—
—¡Te equivocas! ¡Yo soy el único! ¡Yo soy su otra mitad! ¡No tú, maldito infeliz! ¡Ella es mía! Más adelante nos veremos las caras… te lo juro. Seré una piedra en el zapato ¡Una del tamaño de un montaña!—
—Tranqui hombre…— y Miguel cierra su sesión.
Salen rayos disparados hacia todas partes y de pronto un resplandor azul encandila mis ojos, hasta que me doy cuenta que es el Cyborg otra vez. Con su cara sombría me mira y con su cañón me apunta. Por razones dimensionales dice que no ha podido acabar conmigo, pero jura que encontrará la manera de deshacerse de mí y de Íngridir, aunque sea lo último que haga. Entonces el ser de otra realidad desaparece ante mis ojos. ¿Vendrá por nosotros otra vez?
Termino de jugar y ya es la hora. Me pongo mi mejor ropa, tengo que ir a matar hoy… me pongo gel y me peino, me veo en el espejo y apunto con el dedo índice a ese Chrisbert que está ansioso por salir. Me despido de mi mamá, de Thor claro está… el perrito más lindo del mundo y salgo.
Llego a las afueras del cine y justo antes de sacar mi celular, la brujita de Naty me asusta con un cuchillo falso.
—Naty… ¡qué susto me diste! ¡No lo hagas nunca más!—
—¡Jajaja! No seas llorón, mira con este cuchillo subo fotos y finjo que me corto las venas. No soy emo…—tratando de explicarse— pero sí me gusta fingir eso. Verás, la sangre es la vida, ¿pero qué pasa cuando la vida está encarcelada en tejidos? Entonces ahí yo tengo el concepto de libertad, por ejemplo, hay chicos en Japón que tienen la idea de purificar por sangre, lógicamente no llegar a matar, sino que es como un remedio de liberación. Pues conjugo ese elemento con ideas existenciales de la vida… ¿y qué pasa si la vida es cárcel? Entonces la muerte sería la respuesta… pero que conste que no me quiero morir… al menos no solita — con una mirada extremadamente seria.
—Entiendo… entiendo… … … muy… … psicológico—
—¿Me entiendes? ¡Genial! ¡Ay! ¡No te acuer…!—
—¡Disculpa Naty! Me están llamando—veo en el celular y es Ingrid.
—¡¡Cristóbal!! ¡Lindo! ¡Ya estoy aquí! Afuera del cine…—
—¡Nosotros también!—
—¿Es Lucho?—pregunta Natalia.
Me doy cuenta que Ingrid estaba a unos pocos metros de Natalia y yo. Voy corriendo hacia ella y nos abrazamos con una melosa ternura, parecíamos dos tontitos pegados el uno del otro.
—¿Cristóbal? ¿Quién es… ella?—
—Naty… ella es Ingrid, mi mejor amiga— y Naty se la queda mirando.
—¿Pero que no iba a venir Luis?—
—¡Hola! ¡Yo soy Ingrid! ¡Un gusto!—
—Hola… … … … … Em ¿Qué peli vamos a ver? Estaba pensando en una de terror, no sé… quiero que haya harta sangre y cosas por el estilo—
—Estaba pensando en una comedia romántica…— digo.
—¡YO TAMBIÉN! Estaba pensando en eso también jeje— animosa Ingrid y tomando del brazo.
—¿Te has dado cuenta de que pensamos lo mismo?—
—¡Sí sí! ¡Ay! ¿O será que somos telépatas? Jeje—
—¡OIGAN! ¡La película ya va a comenzar!—casi gritándonos.
—¡Está bien! Vayamos elfita—
—Sí Cris… jeje—
—¿Elfita?—pregunta Naty— ¡¿Por qué son tan cursis?! JAJAJA… mírenme a mí, ¿ven? Soy una chica fría y sin sentimientos—
—¿y por qué llevas una boina de Hello Kitty?—le pregunta Ingrid.
—¡¿Qué te importa?! ¡Uy disculpa! Es que…— furiosa Naty.
—No te preocupes… entiendo… yo a veces me levanto así, es difícil ser mujer, está bien—
—Naty ¿Qué pasa?— le pregunto extrañado.
—¡Nada! ¡Nada! Estoy bien…— con una voz alocada.
Vemos la película, muy graciosa por lo demás. Todo el mundo carcajea, excepto Natalia, la veo y es como si estuviera en la fila de un banco. Tiene una cara de aburrimiento total la pobre. Terminamos de ver la peli y yo abrazado junto a la elfita y riéndonos como un par de payasos cosquilludos. Cerca estaba Natalia que se puso un polerón para abrigarse.
—Estuvo buena esa parte cuando el tipo se cae al agua con su suegra ¡Jajaja! Muy buena esa parte…—
—¡A mí me gustó cuando empezaron a caer gusanos del techo! ¡Fue muy cómica! Me duele todo el cuerpo de tanto reírme—y nos abrazábamos.
—¿Naty? ¿Qué parte te gustó más?—
—¿Ah? No te escuché—mirando para otra parte.
—¿Qué parte de la peli te gust…?—y “accidentalmente” me derrama la bebida que tenía en su mano.
—¡Uy lo siento Cristóbal!—
—¡¡Ahhh!! ¡¡Mi polera nueva!! Oye fíjate…—le digo con el ceño fruncido.
—¡Sí! Sí me fijo… debo irme… ¡Me voy! ¡Chaoooo!— y Naty se va rápidamente. Sale del lugar hecha un rayo.
—Me parece que fue intencional—me dice la elfita.
—¡Qué loca! ¡Mira mi polera! La tendré que llevar en la mano…— suspiro.
La bruja que se me apareció el otro día, en realidad era una antigua compañera de armas. Ni me acordaba de ella. Cuando vi que poseía algo mío me impacté ¿Por qué me estaba buscando? Quizá para formar una nueva alianza, pero yo ya tenía a mi bella elfa, ahora más que nunca. Entonces ella me tira un terrible conjuro y me derrite la armadura con facilidad. Luego de eso se fue volando. Por suerte estaba ahí mi preciosa compañera. A pesar de todo la llamaré para que volvamos a ser amigos. Buenos amigos.
Me quito la polera y voy caminando solo con mi chaqueta, hacía un poco de frío. Lo bueno es que Ingrid me llevaba del brazo ¡Se sentía genial! De verdad me sentía el rey de las calles. Era hora de partir a casa.
—Oye ¿Mañana quieres ir a mi casa?—
—¡Sí! ¡También vamos a dar una vuelta por la plaza!—
—¡OK! Bueno elfita, debo irme. Cuídate. Te quiero mucho—
—Nos vemos Cris, te quiero mucho—y nos abrazamos muy apretaditos.
Al otro día nos juntamos, la pasamos muy bien, nos reíamos a cada rato e incluso ya estábamos pensando en las fiestas de cumpleaños. No salimos a dar una vuelta por la plaza… nos quedamos jugando Last Journey. Tuvimos un gran día y los que se vienen serán mucho mejores. Se fueron todos mis miedos y dudas, se fueron con el gran héroe que habita en todos nosotros: el amor.
Mi viaje ha finalizado, ya he alcanzado mi objetivo. Por todo este tiempo he intentado encontrar el tesoro pero no sabía cual era su forma. Era mi bella elfa, ella es mi tesoro y según ella ha encontrado su tesoro también: yo.
¿Realmente mi aventura acabo? Miro los ojos de mi compañera, desenvaino mi espada, ella saca sus flechas y procuramos combatir juntos cualquier mal que nos amenace ahora. Estamos más unidos que nunca, nos queremos.
¿Realmente mi aventura acabo? Miro los ojos de mi compañera, desenvaino mi espada, ella saca sus flechas y procuramos combatir juntos cualquier mal que nos amenace ahora. Estamos más unidos que nunca, nos queremos.
Nada, absolutamente nada nos detendrá… La aventura de mi elfa y yo, apenas comienza…
FIN




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