La infestación de los bichos espaciales había tomado todos los planetas y satélites del sector en el que estoy. Postergué la reunión con la primera teniente Nayendyn, puesto a que los radares de mi astronave detectaron invasores viniendo desde todos los lados, no tenía escapatoria. Activé las torretas, abrí fuego sobre el cúmulo de criaturas y ellos respondieron con varios ataques, fue una batalla apocalíptica. La computadora me indicó que el chasis de la nave estaba casi destrozado. Afortunadamente, la bruja de la otra dimensión me llamó telepáticamente y me brindó ayuda. No tenía otra opción así que acepté. Ha pasado mucho tiempo desde que no sé nada de aquel mundo lleno de magia.
A punto de entrar a Mech Raiders me encuentro con una gran sorpresa. Me llega un mensaje de Last Journey, era una chica llamada Natalia, quería platicar conmigo sobre Ingrid. ¿Para qué? Me duele saber de ella, es un dolor con el que no puedo vivir. ¿Habrá una luz de esperanza para mí? Todo es tinieblas, penumbras y oscuridad a mi alrededor, está nublado y llueve en mi alma. Dejé de creer en un mundo más bello. ¿Dónde estará el sol para que lo ilumine?
Continúo con el inicio de sesión a Mech Raiders, allí me reúno con mi mejor amiga. Nayeli no es una chica común, siempre es capaz de darle una sonrisa al mundo entero sin importar que éste la vitupere y lapide con su crueldad. Su candidez y buenas vibras me hacen seguir creyendo en la bondad. Puedo decir que ella es una fuerza que hace cambiar mi parecer sobre el mundo.
—Miguel ¿Dónde vamos? Las plataformas espaciales están siendo atacadas por los del Sector Aries—
—Sí, vayamos a entrenar. Los venezolanos nos están alcanzando y para el invierno de este año se viene una competencia muy dura. Déjame ir con mi astronave caza—
Lo lamentable, es que Nayeli... podríamos decir que no conoce mucho la crudeza del mundo. Su papá debe de ir a buscarla en el colegio y la lleva en su camioneta de vuelta a casa. Será mejor así porque ella es alguien ultrasensible. Desde que la conozco siempre ha presentado esas características. Sus padres pasan encima de ella porque siempre intenta escaparse de lo "establecido" por así decirlo. Como había dicho, ella viene de Ciudad de México, su padre es empresario y ahora viene por motivos de negocios a Durango. ¡Qué increíble! Jamás pensé estar con ella cerca para que me apoyara en todo. Al parecer se quedará aquí toda la vida, su padre tuvo problemas en la capital y no quiere volver más allí.
—OK. Ten cuidado con los alienígenas en las periferias planetarias. Podrían derribar las astronaves— me comenta por chat.
—¿Te acuerdas cuando nos conocimos, linda? ¡Jajaja! Eras tan inocente. Realmente te asustaste cuando dije que te iba a degollar y a toda tu familia también— comenté sobre nuestro primer encuentro.
—¡Ay que malo! ¡Me asusté de verdad! Jamás pensé que era broma. Jajaja ¿y cuando nos conocimos en persona hace un año? Me alegro que mi papá haya elegido Durango para sus negocios. Le doy gracias a Dios—
Ella siempre ha sido una persona muy religiosa. Creo que tiene suerte de creer en una entidad como etérea, creadora del mundo y protectora de los débiles. Para mí, el Todopoderoso no existe, al menos no en mi mundo. ¿Por qué? Debido a que el simple hecho de la vida es algo trágico. Nacemos, crecemos, nos alimentamos, nos enamoramos, se nos rompe el corazón, estudiamos y somos esclavizados, trabajamos, envejecemos, sufrimos y la muerte llega sobre los que sufren como una bendición fatal, pero bendición al fin. La naturaleza muere. Creo que a ningún dios o dioses de bondad se le habrá ocurrido tal destino aciago. Mi vida no es mala ni buena. No tengo vida ahora pero la tuve cuando estaba enamorado.
—Sí... jajaja. —
—Miguel ¿Dónde vamos? Las plataformas espaciales están siendo atacadas por los del Sector Aries—
—Sí, vayamos a entrenar. Los venezolanos nos están alcanzando y para el invierno de este año se viene una competencia muy dura. Déjame ir con mi astronave caza—
Repentinamente me llega otro mensaje de texto de Natalia. Completamente intrigado, detengo la plática con mi amiga y por fin me pongo a charlar con esa misteriosa niña de Chile. ¿Por qué será que recurre a mí? No lo sé. Pero de algo estoy seguro. Los humanos, cuando nos relacionamos con otros, queremos sacar provecho y obtener algún beneficio.
—¿Aló? Soy Natalia.— Me manda su solicitud y la agrego para platicar sin tapujos— Yo sé quien eres. No tienes nada que contarme Miguel, tú y yo tenemos mucho en común— mensajeó.
—¿Cómo lo sabes? ¿Quién eres? ¿Cómo qué me conoces?—
—Yo soy la vecina de un amigo de Cristóbal. Sabemos que él se ha vuelto muy amigo de Ingrid, desde el día en que se conocieron cara a cara. Mala noticia para nosotros. Pero tú sales más jodido porque estás a la cresta del mundo. Muy lejos. Quédate tranquilo, simplemente se invitan como amigos. Salir al cine, jugar Last Journey, tomar la once, leseras así—
Así que conoce toda mi historia. Sabe lo que ha pasado entre Ingrid y yo. El baúl de mi corazón fue abierto y leído como un libro o un aviso público. Sentí una extraña sensación de desconocimiento y desconfianza. ¿Pero para qué alguien quería acabar con la relación de Ingrid y Cristóbal? Sea quien sea, es mi aliado, así que vuelvo a ganar confianza. Quizá lo más interesante es que ella conoce la historia de primera mano, pues los tres están en el mismo país. Algún día iré allá, te lo prometo Ingrid. Volverás a mí, amor mío.
—¿Cómo sabes todo ésto? Explícame— le pregunto sintiendo un pinchazo doloroso en mi corazón.
—Una vez. Cristóbal vino a mi casa, jugó Last Journey y dejó su cuenta abierta. Pude leer todo. Tengo todas sus conversaciones guardadas. Eran amores platónicos. Al principio Ingrid no pensaba que era su mismo compañero de clases. A todo ésto. ¿En qué estación están en México?—
—Pues este, es verano ¿Por qué?
—No por nada. Aquí estamos en invierno. Pero no es como lo imaginas, es templado y poca lluvia en mi ciudad. Es que quería saber mi iguana Frederic viene de allá ¡Jejejeje! — "esta niña está loca", me dije — Bueno, Cristóbal luego se le confesó y al principio Ingrid quedó horrorizada al saber que estaba enamorada de él, sin embargo se fueron conociendo y ahora son muy buenos amigos. Cosa que me preocupa mucho y necesito tu ayuda Miguel. Necesito idear un plan contigo para separarlos. Así te quedas con Ingrid y yo con Cristóbal ¿Te tinca? Sería bueno—
Veo millones de posibilidades ante tal propuesta. Aunque sería una estupenda aliada, será mejor estar con ella.
—Me parece bien. ¿Qué hacemos ahora?—
—Abrirás sesión con el mail y la contraseña de Cristóbal y entonces putearás a Ingrid para crear una pelea entre ellos. Muy fácil ¿eh? Luego te diré si nuestra estrategia fue exitosa o no. Espero que funcione. Jejeje. Demás que a esa fea le dolerá. Espera, ¿qué tal si juegas Last Journey con el avatar de Cristóbal?—
Natalia me da el nombre de usuario y la contraseña de Cristóbal. Otra vez estoy en este mundo lleno de magia. La última vez que entré acá fue cuando amenacé a ese ladrón de novias. Con este mismo personaje, que yo estoy usando ahora, me comentó sobre lo de Ingrid. Qué suerte tiene este chico de ser el mismo compañero de clases de ella. Qué no daría por estar en su lugar.
—¡Cierra sesión! ¡cierra sesión! ¡rápido!— me escribió Natalia por MSN.
— ¿Qué pasa? OK, cerraré—
— Se me olvidó que desde que Ingrid y Cristóbal se han hecho amigos, juegan juntos Last Journey. Uno con un computador y el otro con el notebook, así que tendremos que pasar a otra táctica, Miguel. Tendrás que crearte una cuenta en Last Journey—
— No te preocupes Natalia, yo ya tengo una—
Entonces vuelvo, por segunda vez. Entro en Last Journey. Soy un guerrero. Definitivamente esto no es nada parecido a Mech Raiders. Hay frondosos bosques y cristalinos ríos por la faz de este mundo. Hay muchos guerreros intercambiando pociones y aquí todos viven en una relativa armonía. Debo reconocer que este juego es muy lindo, pero no es de mi tipo. Como sea, otra vez he vuelto acá.
Natalia y yo, comenzamos a caminar hasta que finalmente damos con nuestro objetivo: Ingrid y Cristóbal. Ambos estaban batallando contra monstruos mientras los espiábamos. No me aguanto las ganas y se da la antesala frente a la más grande discusión con Ingrid y frente a mi peor enemigo.

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